martes 23 de marzo de 2010

The Witch

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I

Era la segunda vez que me juntaba con ella, ya habíamos compartido una noche de “demasiada intensidad” como ella misma diría. Pero aquella noche, por muy intensa que fuera, no tenía la menor idea de su verdadera identidad, fue sólo hace unos días cuando The Witch se me mostró por completo.

Todo comenzó con dos embarques y un auto dañado. Estuve una hora en la barra de Discovery, esperando a mis embarcadores y esperando también el toque de Vinilo Versus y La Vida Boheme. Vinilo Versus es un bandón, precisamente la última que estuve allí fue para verlos a ellos. La Vida Boheme no me emocionaba mucho, apenas y si los había oído por ahí. El local estaba lleno de menores de edad con cédulas falsas o con una gran capacidad de persuasión. La última vez que había estado en Discovery había sido más tranquilo, ¿“adulto contemporáneo” es como le llaman a esos locales, no? Pero esta vez no, hasta la cédula me pidieron en la entrada.


La jornada transcurrió con The Witch robándole tragos a un pana que le dio a cuidar una botella de etiqueta roja, dos chicas lindas pero solas que se juntaron con nosotros, un barman picado por no haber podido cuadrar nada con The Witch, y The Witch con las chicas lindas, encaramadas en la barra para ver a las bandas.

¿Los toques? De pinga. Vinilo demostró una vez más por qué son —¿quién lo discute?— la banda de mayor proyección en el país, y quizás la única banda de rock nacional con personalidad y estilo propio desde hace muuuucho tiempo. La Vida Boheme, en cambio, fue una verdadera sorpresa. Los tipos tienen una tarima enorme, el cantante y el guitarrista se lanzaron al público en un par de ocasiones, bañaron de pintura a un ¿afortunado? chico del público, y tocaron un set de canciones que me sonaron geniales. Al día siguiente me descargué su disco, y ahorita mismo suena Nicaragua en mis audífonos.

II

Eran las cuatro de la madrugada y en Discovery Bar quedábamos pocas personas. The Witch tomó el ultimo cigarro que quedaba en la cajetilla, acordamos compartirlo y ella casi se lo fumó completo. Cuando quedaban unas dos bocanadas lo acercó a mi boca, yo aspiré y ella se quedó observando el toquito de cigarro, leyéndolo...

The Witch me miró fijamente con sus enormes ojos verdes, las brujas tienen la habilidad de ponerte nervioso con una mirada, cuando te miran lo hacen con una extraña mezcla de soberbia y pedantería: ellas ya leyeron tu futuro y evalúan si vale la pena decirte lo que vieron. The Witch fue humana y amable, por eso me lo dijo.

Primero me hizo notar que soy un fracaso ambulante, que no tengo estilo, que no tengo constancia, y sobre todo, que me falta crecer. Luego disertó sobre mis carencias como hombre, las cosas que no he vivido y como tengo una adolescencia emocional que hace que me comporte como una quinceañera que sufre su primera decepción amorosa. The Witch me invitó a dejar de pensar tanto y a vivir un poco más...

...Cuando The Witch iba a decir algo más no pudo, la risa de uno de los porteros, sodomizado por el alcohol, se lo impidió. Éramos los únicos allí adentro e indirectamente nos estaban echando. Salimos del local con The Witch retando al portero a probar su sobriedad. Ya caminando, The Witch siguió contándome lo que leyó en el cigarro. Me habló de una amiga que ella cree que está pendiente conmigo, me habló de un futuro plagado de mediocridad si seguía por el camino que iba, y me dijo que o tenía lo cojones para aceptar lo que se supone que soy y asumir las consecuencias o nos los tengo, pero que no puedo seguir en un no-estado eternamente.

En algún momento The Witch se disculpó por tanta honestidad, y empezó a recordar intrascendencias de la noche anterior.

El amanecer llegó mientras desayunaba con The Witch, un tanto golpeado por lo que había visto en las cenizas de mis cigarrillo, pero agradecido como siempre lo estoy cuando alguien me dice la verdad. Ya hacía unos días otro pana me había mandado a madurar también. La Vida Boheme murió en la misma arepera donde estábamos nosotros: sin pintura y comiendo arepas con jugo y café, ya no se veían tan geniales como sobre la tarima.

A veces es bueno que lo embarquen a uno y así pasar una noche con una bruja, escuchandola en silencio.





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viernes 19 de marzo de 2010

Entonces sí, vi a Nelly Furtado en vivo

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A las 09:10 pm se apagaron las luces y comenzaron los acordes de Maneater... Terminaban así casi 9 años de espera, desde 2001 año en que me convertí en fanático enfermizo de la canadiense, luego de escuchar en la radio Turn off the Light, que no por nada fue el tema más arrecho del concierto.

Apenas las coristas decían: "you wish you never ever met her at all, you wish you never ever met her at all, you wish you never ever met her at all" y Nelly entraba, sin mayores aspavientos, y preguntaba: ¿están chéveres esta noche?; me daba cuenta de que ya no me enferma Nelly, de que ya le veo los defectos, y de qué su música ya no está en mis audífonos a toda hora.

Hace cinco años no habría dudado en vender perico en las calles con tal de coseguir los 1200 Bsf que valía la entrada VIP, anoche, lo vi desde General, y con gusto me hubiera saltado la verja para llegar a VIP si no fuera porque el público de Nelly eran mujeres, gays, parejitas, y como tres hombres heterosexuales (incluyéndome); todos, de lo más zanahoria aceptaron resignados esa ley oscura según la cual si tienes real lo ves de cerca y si no te lo calas de lejos. Así son las cosas, el entretenimiento no es democrático ni justo.



Vale decir que el público de VIP/Preferecial 2 era de lo más agüado y estirado, allí estaban para sifrinear más que para tripearse la música. Los tipos/as estuvieron sentados la mayor parte del tiempo, más pendientes de cazar a los mesoneros que vendían Vodka y Whisky que del concierto.

De resto, y siendo justos, no tengo mayor cosa que decir sobre Water Brothers y la organización del evento. Sonido, iluminación, tarima, las tres pantallas, todo bien...


Después de Maneater, sonaron Força, Bajo otra Luz y Shit on the Radio, todas con un sonido excelente, excepto en Shit on the Radio. El primer momento brillante del concierto fue I'm Like a Bird.

Posteriormente vino un meedley de Whoa Nelly: My Love Grows Deeeper/I Will Make You Cry/Baby Girl/Party/Legend/.

Más suena mil veces mejor en vivo que en el disco. Luego, el segundo momento brillante: Try, con un piano sonando bajito y Nelly cantando casi a capela junto al público.

Interludio: los músicos tocan Vacilar (o vamos a vacilar, o algo así), y al rato regresa Nelly, presenta a su banda y sube a Sheila, una chica del público que estaba de cumpleaños y le canta Feliz Cumpleaños.



Tercer momento brillante: Fotografía, con todo el público (hasta los agüados de Preferencial 2) haciéndole el acompañamiento a todo pulmón.

Luego Sexy Movimiento de Wisin y Yandell qué, al menos en la voz de Nely, no suena tan terrible como en su versión original. Te Busqué, No Hay Igual y Fuerte, en el segundo meedley de la noche.

Lo mejor vino después: Turn off the Lights (arrechísima), All Good Things Come to an End, Powerless, y una versión del tema Land of Confusion de Génesis; mientras la canción sonaba las cámaras internas tomaban al público y Nelly fingía despedirse.

A los pocos minutos volvió a escena a cantar Manos al Aire. BTW, en un momento sabadosensacionalesco, todos pusieron (pusimos) nuestras manos arriba y coreamos la canción. Es la única vez en la que me he sentido como en un concierto de Roque Valero.

Give it to Me, una ahí que ni sé como se llama, Jump, y Who Want's to be Alone de Tiesto, fueron el preludio a la despedida con Say it Right...



Fue un concierto tipo tranquilo. Básicamente es Nelly, sin aditivos, con una capacidad vocal envidiable (en serio), haciendo lo que se espera de ella. A la salida del concierto no faltaban las fans enfermizas, es decir, la versión femenina de mi mismo hace cinco años, diciendo wwwwwoooowwwww el mejor concierto de mi vidaaaaaaa...

Yo no voy a decir eso porque sería mentira, pero admito que era importante verla, estar ahí. Aunque suene cursi, es importante dejar la vida al lado un rato y entregarse a un placer, por más culposo que sea, y ser feliz, aunque sea un rato... Ahora sé que la música de Nelly siempre será parte de mi vida, y eso honestamente me gusta.




PD: A esto le falta veneno, ¿verdad? Bueno, disculpen.

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jueves 18 de marzo de 2010

jueves 11 de marzo de 2010

La Cinta Blanca

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1913, en un pequeño pueblo aleman vive una ortodoxa y rígida comunidad de protestantes. El Barón, El Encargado, El Médico, La Comadrona, y Los Granjeros tienen un vínculo en común: sus hijos pertenecen al coro del colegio y de la iglesia. Poco a poco la "paz" de la comunidad se ve alterada por una serie de accidentes que pronto empiezan a despertar sospechas en torno a lo fortuitos que estos puedan ser.

De entrada, en la misma primera secuencia, luego del accidente del doctor, sabemos que esos niños que se van en grupo luego de preguntar por la suerte del médico, serán los futuros nazis. En tan sólo 20 años esa generación engendrará un horror sin precedentes en la historia. Haneke, los sigue con su camara en un largo plano, mientras la voz en off de un profesor nos narra lo que parece ser un cuento de hadas, que deviene en un oscuro cuento de terror.



El austríaco vuelve a considerar que la infancia —y como la educación ayuda en el desarrollo de esta— es el punto clave en el que se pueden corregir las actitudes incorrectas que pervierten a las personas en su vida adulta. Si en Cache (2005) Haneke increpaba (y castigaba) a un un hombre maduro de clase media por algo que había hecho en su infancia; aquí, Haneke nos adentra en el seno de un sistema educativo/religioso estricto y absolutista que impide que los niños se desarrollen y se desenvuelvan con naturalidad. En una secuencia vemos al Pastor reprender a sus hijos por haber llegado tarde a cenar: los reúne alrededor de la mesa, los obliga a irse a la cama sin cenar y les anuncia que al día siguiente serán azotados.

Posteriormente, en otra secuencia con marca Haneke, vemos el momento en que los chicos son castigados, al igual que en Funny Games (tanto en la versión original de 1997, como el remake del año antepasado) la violencia ocurre fuera de campo, dejando que la presumamos e imaginemos.

Michael Haneke es un experto en mostrar con sutileza los mecanismo que cohecionan la hipocresía social, esos hechos que subyacen en la comunidad y que se disfrazan bajo el manto de la corrección y el orden, que no son más que hipocresía. Como siempre, el director vuelve a abofetear esa hipocresía social dejado ver que debajo de toda sociedad supuestamente perfecta se ocultan terribles desigualdades y horrores que tarde o temprano estallarán inevitablemente en violencia. Esta violencia no es explícita, por eso ocurre fuera de campo; sólo en un momento breve (cuando atacan al chico con retardo mental) la violencia se ve en pantalla, de resto, la vioencia que existe en la comunidad es más psicológica y tiene que ver con los mecanismos de interrrelación entre los habitantes del pueblo: las desigualdades, el incesto, la doble moral, y sobre todo, la brutal disciplina que se le imparte a los chicos, amen de la doble cara de sus padres. En este sentido la película tiene puntos en común con Dogville (2004), la obra maestra de Lars Von Trier, con The Village (2005) del infravalorado e incomprendido M. Night Shayamalan, y con Village of the Damned (1960) el clásico de Wolf Rilla.

Por ejemplo, en un momento soberbio, uno de los chicos se descompone mientras el pastor lo increpa por masturbarse. Lo demoledor de esa secuencia es que el Pastor habla con afabilidad y amabilidad, narrando el cuento de un supuesto chico que "acabó con todo su sistema nervioso al ceder a la tentación de su joven cuerpo". En otra escena brutal, el doctor desprecia a su amante y le desea la muyerte, mientras ella trata de justificarse.



Algo que nunca había visto en el cine de este director, y que sí se aprecia en esta cinta, es la búsqueda de belleza estética. Una beleza terrible y fría, pero inevitablemente hermosa. Particularmente destacable es el trabajo de Christopher Berger quién realiza una monumental fotografía en blanco y negro.

La Cinta Blanca (2009), es la película definitiva de Michael Haneke, la cumbre de su madurez creativa, y sin duda su mejor película. Por eso no ganó el oscar a la mejor película extranjera, demasiado ruda e incómoda para la academia, que prefirió al complaciente Campanella.

Todavía no tiene fecha de estreno en Venezuela, pero ya la encuentran en el mercado negro.





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jueves 4 de marzo de 2010

Reborn

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-Man, you are one twisted fuck.

-Nope; I'm just an ordinary guy who has nothing left to lose.

Lester Burnham (Kevin Spacey) - American Beauty


Desde el momento en que despertamos a la realidad, cuando sabemos que quien pone los regalos en el nacimiento son tu papá y tu mamá, cuando nos enteramos de que hay que tirar para que nazcan carajitos, cuando sabemos que las drogas no son tan malas, que todo lo que nos enseñaron en Educación Familiar y Ciudadana es un gran fraude, que estudiar no te llevará a ninguna parte, que ser honesto sólo te va a dejar jodido, que ese trabajo en " una oficina con aire acondicionado" que tus padres te vendían como el empleo ideal muy probablemente lo único que va a hacer es flagelarte el alma y consumirte lentamente hasta que quedes vacío.




En fin... Cuando uno despierta a la vida, creo que la primera búsqueda es la originalidad. Ser distinto, diferente, único...

En algún momento ocurre otro despertar: cuando uno se mira al espejo y se identifica como un lugar común. No eres único, hay miles de güevones como tú que también se creen distintos porque leen libros y ven películas de “arte y ensayo”. Hay demasiado pajúo por ahí con complejo de escritor y artista. Y también hay muchos que van a la oficina todos los días y se encierran en el baño a verse en el espejo y jurarse a si mismos que eso es sólo un trabajo temporal, que son demasiado buenos/talentosos como para hacer eso toda la vida.

Es cómo si nos acostáramos creyendo que seremos como Mick Jagger, y nos despertáramos descubriendo que somos como Jack Black.


Yo soy un cliché tan trillado que pronto me convertiré en refrán. Cuando me di cuenta de eso decidí dejar de escribir, y estuve, cual jevita de 15 años, diciéndoselo a todo el mundo. Afortunadamente mi enemigo y editor Daniel Pratt me detuvo a tiempo cuando iba a publicar una cursi y ridícula carta despidiéndome… Finalmente asesiné mi blog y me fui pal coño.

Han pasado ya cuatros meses desde aquello y ya tengo ganas de escribir otra vez. Esta vez con la conciencia de que no soy nadie, de que lo que escribo no importa, de que soy predecible, repetitivo y mediocre; pero aún así tengo o creo tener alguna cosa que decir. No sé que es, pero me propongo averiguarlo. A quienes desde hoy se tomen la molestia de leer este espacio les agradezco de antemano, y les pido lo de siempre, díganme lo que sea y como sea, si les parece una mierda sólo díganlo: créanme yo se los agradeceré…

Ahora, ¿de qué voy a escribir?, ¿y cómo? Espero que este espacio sea algo más que una ventana hacia mi autocompasión o una salida a mis frustraciones. He escogido Tumblr porque me permite ser breve y preciso. Menos mierda, menos drama, menos estupidez; más arte, más crítica, algo de crónica, mis intentos literarios, y política [¿cómo escapar a eso?], etc...

Yo no soy un escritor: soy un farsante, pero al menos lo estoy intentado. Supongo que ese es el espíritu.

Si a alguien le importa: me sigue gustando el buen cine; me hice adicto a Zoé; estoy leyendo a Cormac Mc Carthy y a Cabrera Infante; estoy en un trabajo que detesto un poco menos que el anterior; sigo viviendo en San Antonio de los altos; el país me importa cada vez menos; sigo siendo un burgués mediocre de la clase media; siguen sin gustarme los Blackberry y los sifrinos, pero vivo entre ellos, ¿entienden?...

…Y la chica a la que le dediqué mi último post me detesta cada vez más, pero ya me está importando menos; digo, por ejemplo, Eric Clapton ya no suena todos los días en mis audífonos…

Pero al menos lo intento, insisto.


Ah y en 15 días estaré coreando The Grass is Green en la Terraza del C.C.C.T.



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