domingo 27 de junio de 2010

Por el Medio de la Farsa

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Este año volví a PeMdlC con toda la intención de mantener la buena vibra, como dicen los cantantes de reggae. Pero babilonia se encargó de llevarse esas buenas vibras, como si fueran el humo de un porro que se escapaba con el viento.


Desde los organizadores hasta el público asistente saben la verdad: PeMdlC es una ficción, un momentum, una representación idealizada de la ciudad que sólo dura unas horas y en la que todos participamos de un juego de rol. Las autoridades juegan a la tolerancia de cara a conquistar la simpatía electoral, especialmente de los jóvenes. Por eso la policía se hace de la vista gorda ante ciertas actitudes que están prohibidas el resto del año. Por unas horas se puede beber caña en la calle, incluso te puedes fumar tu cacho de monte sin rollo. Por unas horas los emos, los rapers, los punk, los whatever pueden caminar tranquilos por las calles de chacao, sin ser perturbados. En cambio, en el festival de la lectura, a unos emos que estaban echados en el piso de la Plaza Altamira, los desalojaron violentamente. La Policía de Chacao es muy buena en eso de hacer el trabajo sucio, la profilaxis social es la norma en el ayuntamiento de Chacao, así era en tiempos de Leopoldo y así es en tiempos de su delfín Graterón. Pero por unas horas todos pueden usar su look beatnik y jugar a que esto es Paris en los sesentas, o mejor, a que esto es Barcelona y que todos somos modernos.


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