
I
Era la segunda vez que me juntaba con ella, ya habíamos compartido una noche de “demasiada intensidad” como ella misma diría. Pero aquella noche, por muy intensa que fuera, no tenía la menor idea de su verdadera identidad, fue sólo hace unos días cuando The Witch se me mostró por completo.
Todo comenzó con dos embarques y un auto dañado. Estuve una hora en la barra de Discovery, esperando a mis embarcadores y esperando también el toque de Vinilo Versus y La Vida Boheme. Vinilo Versus es un bandón, precisamente la última que estuve allí fue para verlos a ellos. La Vida Boheme no me emocionaba mucho, apenas y si los había oído por ahí. El local estaba lleno de menores de edad con cédulas falsas o con una gran capacidad de persuasión. La última vez que había estado en Discovery había sido más tranquilo, ¿“adulto contemporáneo” es como le llaman a esos locales, no? Pero esta vez no, hasta la cédula me pidieron en la entrada.
La jornada transcurrió con The Witch robándole tragos a un pana que le dio a cuidar una botella de etiqueta roja, dos chicas lindas pero solas que se juntaron con nosotros, un barman picado por no haber podido cuadrar nada con The Witch, y The Witch con las chicas lindas, encaramadas en la barra para ver a las bandas.
¿Los toques? De pinga. Vinilo demostró una vez más por qué son —¿quién lo discute?— la banda de mayor proyección en el país, y quizás la única banda de rock nacional con personalidad y estilo propio desde hace muuuucho tiempo. La Vida Boheme, en cambio, fue una verdadera sorpresa. Los tipos tienen una tarima enorme, el cantante y el guitarrista se lanzaron al público en un par de ocasiones, bañaron de pintura a un ¿afortunado? chico del público, y tocaron un set de canciones que me sonaron geniales. Al día siguiente me descargué su disco, y ahorita mismo suena Nicaragua en mis audífonos.
II
Eran las cuatro de la madrugada y en Discovery Bar quedábamos pocas personas. The Witch tomó el ultimo cigarro que quedaba en la cajetilla, acordamos compartirlo y ella casi se lo fumó completo. Cuando quedaban unas dos bocanadas lo acercó a mi boca, yo aspiré y ella se quedó observando el toquito de cigarro, leyéndolo...
The Witch me miró fijamente con sus enormes ojos verdes, las brujas tienen la habilidad de ponerte nervioso con una mirada, cuando te miran lo hacen con una extraña mezcla de soberbia y pedantería: ellas ya leyeron tu futuro y evalúan si vale la pena decirte lo que vieron. The Witch fue humana y amable, por eso me lo dijo.
Primero me hizo notar que soy un fracaso ambulante, que no tengo estilo, que no tengo constancia, y sobre todo, que me falta crecer. Luego disertó sobre mis carencias como hombre, las cosas que no he vivido y como tengo una adolescencia emocional que hace que me comporte como una quinceañera que sufre su primera decepción amorosa. The Witch me invitó a dejar de pensar tanto y a vivir un poco más...
...Cuando The Witch iba a decir algo más no pudo, la risa de uno de los porteros, sodomizado por el alcohol, se lo impidió. Éramos los únicos allí adentro e indirectamente nos estaban echando. Salimos del local con The Witch retando al portero a probar su sobriedad. Ya caminando, The Witch siguió contándome lo que leyó en el cigarro. Me habló de una amiga que ella cree que está pendiente conmigo, me habló de un futuro plagado de mediocridad si seguía por el camino que iba, y me dijo que o tenía lo cojones para aceptar lo que se supone que soy y asumir las consecuencias o nos los tengo, pero que no puedo seguir en un no-estado eternamente.
En algún momento The Witch se disculpó por tanta honestidad, y empezó a recordar intrascendencias de la noche anterior.
El amanecer llegó mientras desayunaba con The Witch, un tanto golpeado por lo que había visto en las cenizas de mis cigarrillo, pero agradecido como siempre lo estoy cuando alguien me dice la verdad. Ya hacía unos días otro pana me había mandado a madurar también. La Vida Boheme murió en la misma arepera donde estábamos nosotros: sin pintura y comiendo arepas con jugo y café, ya no se veían tan geniales como sobre la tarima.
A veces es bueno que lo embarquen a uno y así pasar una noche con una bruja, escuchandola en silencio.

Technorati Tags: The Witch, Vinilo Versus, La Vida Boheme, Discoery Bar











No soy bruja soy gitana...
Como sea, My Witch; el punto es que me dijiste lo que me tenías que decir y cuando me lo tenías que decir...